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Manta de lana encogida o dura después de lavarla: así puedes intentar salvarla

El calor, el roce y un detergente inadecuado hacen que la lana se afieltre y encoja. Te contamos cómo puedes intentar salvar una manta que se ha quedado dura, cuándo ya no hay nada que hacer y qué funciona contra las bolitas.

Manta de lana encogida o dura después de lavarla: así puedes intentar salvarla

Una manta de lana se afieltra cuando se juntan el calor, el agua y el roce: por ejemplo, con un lavado demasiado caliente, un centrifugado fuerte o la secadora. Las fibras se enganchan unas con otras, y la manta encoge, se apelmaza y se queda dura. Si solo se ha puesto rígida o está un poco afieltrada, merece la pena intentar recuperarla: déjala en remojo en agua tibia con algo de acondicionador de pelo o detergente para lana, estírala con suavidad para devolverle la forma y sécala en plano.

No hay garantía de que funcione. La lana muy afieltrada ya no vuelve a su estado original, porque las fibras enganchadas no se separan. Es más sencillo si la manta solo suelta pelusa o le han salido bolitas: se quitan con un quitapelusas eléctrico o con un peine para lana.

Por qué se afieltra la lana

Al microscopio se ve claro: cada fibra de lana está cubierta de escamas diminutas, superpuestas como las tejas de un tejado y orientadas todas en la misma dirección. En agua caliente, la fibra se hincha y las escamas se levantan un poco. Si además hay movimiento, las fibras se deslizan unas junto a otras y se enganchan. Las escamas actúan como pequeños ganchos: en un sentido, la fibra resbala con facilidad; en el contrario, apenas. Así el tejido se va encogiendo poco a poco hasta quedar tupido como el fieltro. El fieltro, de hecho, se fabrica de este modo.

Estas son las cuatro causas más habituales:

  • El calor: cuanto más caliente está el agua, más se hincha la fibra. Incluso 40 °C pueden ser demasiado.
  • El roce: un programa normal en lugar del de lana, un centrifugado fuerte, frotar al lavar a mano o la secadora.
  • Los cambios de temperatura: el agua caliente del lavado y el agua fría del aclarado castigan la fibra. Por eso el agua debe estar siempre a la misma temperatura.
  • Los detergentes alcalinos: los detergentes universales son alcalinos y a menudo llevan enzimas que atacan las proteínas, y la lana es una proteína. Los detergentes para lana están pensados para ella.

¿Dura, encogida o con bolitas? Primero, mírala bien

No toda manta dura está afieltrada. Antes de hacer nada, compara el tamaño, la superficie y el dibujo con cómo estaba antes del lavado:

Lo que ves Lo que suele haber detrás ¿Tiene arreglo?
rígida o áspera como la paja, mismo tamaño y mismo dibujo restos de detergente, agua con mucha cal, secado sobre el radiador normalmente, sí
algo más pequeña, superficie más tupida, dibujo aún nítido ligeramente afieltrada merece la pena intentarlo
bastante más pequeña, gruesa y apelmazada, el tejido apenas se distingue muy afieltrada difícilmente
bolitas en las zonas de más uso bolitas por el roce sí, se quitan bien

Manta de lana encogida: cómo intentar recuperarla

Antes de empezar: es un intento sin garantía. Puede devolver algo de flexibilidad y parte de su forma a una manta dura o ligeramente afieltrada, pero no deshace un lavado. Las instrucciones son para mantas de lana lavables; si la tuya puede mojarse o no lo decide su etiqueta. Nuestras mantas de pura lana virgen, de merino y de cachemira y merino (10% cachemira, 90% lana merino) llevan el símbolo de no lavar: con ellas, cualquier intento con agua corre de tu cuenta y riesgo. Cómo lavar bien la lana que sí admite lavado lo explicamos en cómo lavar lana merino.

  1. Prepara el agua: llena la bañera con agua tibia, a 30 °C como máximo.
  2. Disuelve el producto: añade un buen chorro de acondicionador de pelo o de detergente para lana y repártelo bien. El acondicionador envuelve las fibras y las alisa, y así se deslizan mejor unas sobre otras.
  3. Déjala en remojo: mete la manta, húndela con suavidad y déjala entre 15 y 30 minutos. Sin frotar ni amasar.
  4. Estírala con suavidad: tira de la manta poco a poco, a lo largo y a lo ancho, del centro hacia los bordes. Sin forzar: si el tejido se rompe, no habrás ganado nada.
  5. Aclárala: brevemente, con agua a la misma temperatura.
  6. Escúrrela sin retorcerla: vacía la bañera, aprieta la manta con cuidado para sacar el agua y enróllala en una toalla grande.
  7. Sécala en plano: extiéndela sobre un tendedero o sobre toallas secas, vuelve a darle forma y dale la vuelta de vez en cuando. Ni radiador, ni sol directo, ni secadora.

Si la manta solo se ha quedado dura y no ha encogido, a menudo basta con menos: aclárala bien en agua tibia y limpia para que salgan los restos de detergente, y deja que se seque despacio en plano. Cuando esté seca, sacúdela y cepíllala con un cepillo suave en el sentido de la fibra.

Lo que ya no tiene arreglo

Si una manta está muy afieltrada, es decir, ha encogido mucho, está gruesa y firme y apenas se distingue el tejido, ni el intento más cuidadoso la devolverá a como era. Las fibras se han unido para siempre. Estirarla ya casi no sirve; lo más probable es que el tejido se rompa.

Aun así, no hace falta tirarla. La lana afieltrada es densa y firme, y apenas se deshilacha por donde se corta. Con ella puedes cortar o coser, por ejemplo:

  • un cojín para una silla, un banco o una silla de terraza,
  • una base para la cama del perro o del gato,
  • posavasos o un forro para la panera,
  • una manta para el maletero o para ir de pícnic.

Y si buscas una nueva: nuestras mantas de merino, de 80% lana merino y 20% poliamida, tienen tres medidas y unas 30 combinaciones de color, desde 53,90 €. Según su etiqueta, se airean en lugar de lavarse, y sin lavado la lana ni siquiera corre el riesgo de afieltrarse.

Si la manta de lana suelta pelusa: cómo quitar las bolitas

Las bolitas no son afieltrado en sentido estricto. Se forman por el roce en la superficie: fibras cortas o sueltas se salen un poco del tejido y se enrollan en pequeñas bolas. Pasa sobre todo donde más se usa la manta, por ejemplo en el brazo del sofá o donde te sientas. Las fibras finas y suaves, como la lana merino y la cachemira, tienden a formarlas más que la lana gruesa. Además, las mantas nuevas suelen soltar algo de pelusa al principio: son extremos de fibra sueltos de la fabricación, y va a menos con el tiempo.

Así quitas las bolitas sin dañar la manta:

  • Quitapelusas eléctrico: extiende la manta lisa sobre una mesa, tensa un poco la zona y pasa el aparato sin apretar, en pequeños círculos. En los bordes y los flecos, con especial cuidado.
  • Peine para lana: un peine fino para lana y cachemira retira las bolitas con suavidad. Pásalo con trazos cortos y ligeros, siempre en la misma dirección.
  • No las arranques con los dedos: al tirar de las bolitas sacas más fibras del tejido y salen bolitas nuevas aún más deprisa.

Con el tiempo suelen salir menos: cuando las fibras sueltas ya se han ido, en esa zona se forman menos bolitas nuevas.

Cómo evitar que vuelva a pasar

  • Manda la etiqueta. Si dice «no lavar», la manta se airea y, si hace falta, se lleva a la tintorería. Así es en todas nuestras mantas de lana.
  • Airear en lugar de lavar. Unas horas al aire libre, a la sombra y con tiempo seco, mantienen la lana fresca.
  • Si se puede lavar: programa de lana o a mano, en frío o a 30 °C como máximo, detergente para lana, el aclarado a la misma temperatura, centrifugado suave y la manta sola en el tambor.
  • Ni secadora ni radiador. La lana se seca en plano, al aire.
  • Menos roce. Los cierres adhesivos, las cremalleras y las uñas de perros y gatos levantan la superficie. Dale la vuelta a la manta de vez en cuando para repartir el desgaste.
  • Cada manta para su uso. Si una manta va a lavarse a menudo, por ejemplo para el pícnic o para el perro, nuestra mezcla de algodón, de 50% algodón, 30% poliéster y 20% acrílico, es la opción más práctica: se puede lavar a mano a 30 °C y no se afieltra como la lana.

Preguntas frecuentes

¿Se puede recuperar una manta de lana encogida?

Si se ha quedado dura o está ligeramente afieltrada, a menudo en parte: remojo en agua tibia con acondicionador de pelo o detergente para lana, estirarla con suavidad y secarla en plano. Una manta muy afieltrada ya no vuelve a ser como antes.

¿Por qué mi manta de lana está dura después de lavarla?

Normalmente, el agua estaba demasiado caliente, el detergente era demasiado agresivo o la manta se secó sobre el radiador. Si no ha encogido, suele ayudar aclararla a fondo en agua tibia y dejar que se seque despacio en plano, siempre que la etiqueta permita lavarla.

¿Por qué le salen bolitas a mi manta de lana?

Con el roce, las fibras cortas de la superficie se sueltan y se enrollan en bolitas. Es normal en la lana fina, sobre todo en las zonas de más uso. Se quitan con un quitapelusas eléctrico o con un peine para lana.

¿La tintorería puede deshacer el afieltrado?

No: las fibras afieltradas tampoco se separan en la tintorería. Pero contra la suciedad y los olores, la limpieza en seco es el camino adecuado para las mantas que, según su etiqueta, no se pueden lavar.

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