Que la manta de lana vaya encima o debajo del nórdico depende de si por la noche tienes más bien frío o de si bajo el nórdico se acumula humedad. Si tienes frío, ponla encima. Ahí retiene dentro de la cama el aire caliente que guarda el nórdico, y por los bordes entra menos aire frío. Para la mayoría de las noches de invierno y para los dormitorios frescos, es la solución adecuada.
Si bajo el nórdico notas más humedad que frío, pon la manta de lana debajo, directamente sobre el cuerpo. La lana absorbe la humedad que el cuerpo desprende mientras duermes, sin notarse mojada. Para eso va bien la lana merino, que es suave. La pura lana virgen, más gruesa, puede picar sobre la piel desnuda y queda mejor encima.
Por qué importa dónde pongas la manta
Un nórdico no calienta por sí mismo. Retiene el aire que calienta tu cuerpo y deja escapar el calor solo poco a poco. Cada capa más frena todavía más esa salida. Dónde pongas la manta de lana decide cuál de sus propiedades cuenta más:
- Encima cuenta el aislamiento. La manta de lana queda como una tapa sobre el nórdico, frena el intercambio de aire en su superficie y en los bordes y así mantiene el aire caliente dentro de la cama.
- Debajo cuenta cómo gestiona la humedad. La lana absorbe vapor de agua, hasta cerca de un tercio de su peso, y lo suelta de nuevo cuando la aireas. Así, el aire pegado al cuerpo se mantiene más seco.
En los dos casos, cada capa extra hace la cama más caliente. Si ya tienes calor, no te hace falta una segunda manta, sino más bien un nórdico más ligero.
Encima del nórdico: para las noches frías
Encima del nórdico es donde la manta de lana resulta más fácil de usar. Queda lisa, se retira en un momento si te da calor y apenas toca la piel. Por eso aquí vale cualquier lana, también la pura lana virgen, más recia. Deja que la manta cuelgue un poco por los lados: así también quedan cerrados los bordes, por donde, si no, entraría aire frío en la cama. Lo notarás sobre todo si duermes con la ventana entreabierta. De día, la manta puede quedarse sobre la cama, extendida o doblada a los pies.
Una excepción son los nórdicos de plumón muy esponjosos. Si encima va una manta pesada, aplasta el plumón, y entonces retiene menos aire caliente. En ese caso, elige una manta de lana más ligera para ponerla encima, o pon la manta de lana debajo del nórdico.
Debajo del nórdico: si ahí se acumula humedad
Pegada al cuerpo, la lana demuestra lo bien que gestiona la humedad. Lo agradecen sobre todo quienes enseguida notan humedad bajo un nórdico de fibra sintética. La lana absorbe la humedad hacia el interior de la fibra, y la cama se nota más seca. Si con las dos capas tienes demasiado calor, elige un nórdico más ligero o duerme solo con la manta de lana.
Si vas a dormir con la manta de lana directamente sobre la piel, lo que cuenta es la suavidad. La lana merino es fina y apenas pica. Todavía más suave es nuestra manta de cachemira y merino, de 90% lana merino y 10% cachemira. La pura lana virgen tiene un tacto más áspero y queda mejor encima.
Una manta que va pegada al cuerpo necesita aire fresco más a menudo. Nuestras mantas de lana llevan el símbolo de no lavar. Por eso, cuelga la manta con regularidad unas horas al aire libre, a la sombra y sin lluvia, o por la mañana échala sobre una silla junto a la ventana abierta. Cómo cuidar la lana, desde airearla hasta lavar las prendas que sí lo permiten, lo explicamos en cómo lavar lana merino.
La medida adecuada para la cama
En España, la ropa de cama se elige por el ancho del colchón: cama de 90, de 135 o de 150. Para que la manta de lana tape el nórdico y cuelgue un poco por los lados, tiene que ser más ancha que el colchón. Para la cama está pensada nuestra manta de merino de doble cara de 150 × 215 cm, que con 1450 g es la más pesada de nuestras mantas de merino. Puesta a lo largo, en una cama de 90 o de 105 cubre el colchón y cuelga bastante por los lados; en una de 135 lo cubre con poco margen. En camas de 150 a 180 queda bien atravesada a los pies.
| Nuestra manta | Medida | Peso | En la cama |
|---|---|---|---|
| Merino, doble cara | 150 × 215 cm | 1450 g | a lo largo en camas de 90 a 135; en camas más anchas, atravesada a los pies |
| Merino, doble cara | 130 × 170 cm | 890 g | corta para toda la cama; va bien atravesada a los pies |
| Merino con flecos | 140 × 200 cm con flecos | 730 g | ligera, para el verano o a los pies de la cama |
| Cachemira y merino (90% lana merino, 10% cachemira) | 140 × 200 cm con flecos | 655 g | muy suave, agradable directamente sobre el cuerpo |
| Pura lana virgen (100% lana de Nueva Zelanda) | 130 × 170 cm, o 140 × 200 cm con flecos | 890 o 730 g | abriga mucho; como capa encima del nórdico |
| Mezcla de algodón (50% algodón, 30% poliéster, 20% acrílico) | 140 × 200 cm con flecos | 940 g | abriga menos; para noches templadas |
En las mantas de 140 × 200 cm, los flecos están incluidos en el largo. Puestas a lo largo, se quedan algo cortas para tapar todo el nórdico, aunque en una cama de 90 o de 105 cubren bien el ancho del colchón; en camas más anchas quedan bien atravesadas a los pies. En una cama de matrimonio, si cada uno prefiere su propia manta, pon dos, una a cada lado. La manta grande de merino, con todos sus colores, está en mantas de merino, y qué manta va con cada medida de cama lo verás con detalle en medidas de mantas.
Manta de lana en verano
En las noches de verano que refrescan, por ejemplo en la montaña o en el norte, y en entretiempo, el nórdico suele dar demasiado calor y la sábana sola se queda corta. Entonces una manta de lana ligera puede ser la única manta de la cama. Como la lana absorbe la humedad, rara vez se nota húmeda, ni siquiera en las noches templadas. Van bien las mantas más ligeras, como nuestra manta de merino de 140 × 200 cm, de 730 g, o la de cachemira y merino (10% cachemira, 90% lana merino), de 655 g.
En las noches de calor de verdad, también sobra una manta de lana ligera. Si buscas una manta que abrigue menos y que puedas lavar en casa, elige nuestra mezcla de algodón, de 50% algodón, 30% poliéster y 20% acrílico, que se lava a mano a 30 °C.
Cuando no necesites la manta de lana, guárdala limpia y bien seca, doblada sin apretar, en una bolsa de algodón y no en una de plástico.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dormir solo con una manta de lana, sin nórdico?
Sí. En un dormitorio templado, en entretiempo y en las noches frescas de verano, a menudo basta con una manta de lana. Para taparte bien de los hombros a los pies, elige la de 150 × 215 cm.
¿Una manta de lana es lo mismo que un nórdico de lana?
No. Un nórdico relleno de lana es grueso y esponjoso y sustituye al nórdico de siempre. Una manta de lana tejida, como las nuestras, es más fina y más tupida: se suma al nórdico como capa extra o basta sola en las noches templadas.
¿Pica una manta de lana en la cama?
La lana merino fina y nuestra manta de cachemira y merino, con un 10% de cachemira, apenas pican. La pura lana virgen es más gruesa y sobre la piel desnuda puede picar; por eso conviene ponerla encima del nórdico.
¿Se puede poner una manta de lana en la cuna de un bebé?
No. Una manta suelta no debe ir en la cuna de un bebé. Los pediatras recomiendan para los bebés un saco de dormir adecuado en lugar de una manta. Nuestras mantas de lana no están pensadas para el sueño de un bebé.
¿Cada cuánto conviene airear la manta de la cama?
Si va encima del nórdico, basta con colgarla de vez en cuando unas horas al aire libre. Si va pegada al cuerpo, airéala más a menudo, por ejemplo una vez a la semana, a la sombra y sin lluvia.



