Una manta de lana no ahorra calefacción por sí sola, porque no produce calor. Lo que hace es mantener cerca de ti el calor que tu cuerpo desprende de todos modos. Si por la noche te tapas bien en el sofá, estás a gusto también en una habitación algo más fresca. Ahí está el ahorro: con el termostato más bajo, la calefacción gasta menos energía.
Cuánto supone eso en euros depende de tu casa, de tu calefacción, de tu tarifa y de tus costumbres; no hay una cifra general fiable. Lo que sí es seguro: una manta de lana no necesita electricidad ni enchufe. Una manta eléctrica, en cambio, calienta de forma activa, pero gasta electricidad y exige algo más de cuidado. Qué manta conviene en cada caso lo verás en la comparación de más abajo.
Por qué una manta de lana abriga sin calentar
Tu cuerpo produce calor sin parar y lo cede al aire más fresco que lo rodea. Una manta frena esa pérdida. Entre sus fibras se queda aire quieto, y el aire quieto conduce mal el calor. Así se forma bajo la manta una capa caliente que apenas se mezcla con el aire más fresco de la habitación.
La lana va especialmente bien para esto. Sus fibras son rizadas y retienen mucho aire. Además, la lana absorbe humedad sin notarse húmeda. Por eso una manta de lana sigue abrigando aunque debajo empieces a sudar un poco.
Dónde te ayuda la manta a ahorrar y dónde no
Lo que ahorra energía es bajar la temperatura de la habitación: cuanto más bajo está el termostato, menos tiene que trabajar la calefacción. La manta en sí no baja ninguna temperatura. Lo que consigue es que un grado menos no te resulte incómodo. Si quieres ahorrar en calefacción con una manta, necesitas, por tanto, las dos cosas: la manta y bajar el termostato. Cuánto se note en tu factura depende de en cuántas habitaciones y durante cuántas horas al día bajes la calefacción.
Donde más rinde una manta de lana es allí donde pasas mucho rato sin moverte:
- Por la noche en el sofá: mientras lees, ves la tele o hablas por teléfono.
- Si teletrabajas: sobre las piernas y los pies, que en el escritorio se enfrían enseguida.
- En la cama: como capa extra sobre el nórdico, si prefieres el dormitorio más fresco.
- En entretiempo: en las noches frescas de otoño y primavera, con una manta que abrigue puedes dejar a menudo la calefacción apagada algo más de tiempo.
Sirve de poco cuando te mueves, por ejemplo al cocinar o al recoger la casa. Y no sustituye a la calefacción: no dejes que las habitaciones se enfríen demasiado, porque en las paredes frías se condensa la humedad y puede salir moho. Por eso, ventilar con regularidad, poco rato y a fondo, también forma parte del ahorro.
¿Manta de lana o manta eléctrica? La comparación
Una manta eléctrica lleva hilos calefactores en su interior y se conecta al enchufe con un cable y un mando. Puede hacer algo que una manta de lana no hace: producir calor por sí misma, por ejemplo para calentar una cama fría antes de acostarte. Para eso necesita electricidad. Las dos, de un vistazo:
| Manta de lana | Manta eléctrica | |
|---|---|---|
| Cómo abriga | retiene el calor de tu cuerpo | produce calor mientras está encendida |
| Electricidad | ninguna | sí; el consumo lo indica el fabricante |
| Manejo | se usa en cualquier sitio, sin cables | va unida al cable y al enchufe, con mando |
| Seguridad | sin piezas eléctricas | hay que seguir las indicaciones de seguridad del fabricante |
| Cuidados | según la etiqueta: airear, llevar a la tintorería o lavar | solo como lo permitan las instrucciones |
| Ventaja | se usa al momento, sin esperar a que caliente, también para dos en el sofá | calienta de forma activa una cama fría |
Si usas una manta eléctrica, lee las instrucciones antes de estrenarla y sigue las indicaciones de seguridad del fabricante. Ahí se explica, por ejemplo, si se puede usar doblada, si puede quedarse encendida toda la noche y para quién no es adecuada. Lo mismo vale para combinarlas: si puedes tapar una manta eléctrica encendida con una de lana lo dicen las instrucciones. Si tienes dudas, no lo hagas.
En resumen: si tienes frío enseguida y quieres calentar la cama antes de acostarte, una manta eléctrica te irá bien. Si quieres estar caliente sin electricidad ni cables, en el sofá, en el escritorio o en el sillón de lectura, elige una manta de lana.
Cómo taparte para que la manta retenga más calor
Cuánto abriga una manta no depende solo del material, sino también de cómo la uses. Estos trucos no cuestan nada:
- Doble capa: sobre las piernas y los pies, la manta puede ir doblada en dos. Dos capas retienen más aire quieto que una.
- Aísla también por debajo: en un sofá de piel o en una silla de madera, el calor se pierde también hacia abajo. Pon debajo una segunda manta o un cojín.
- Remete los pies: mete el extremo de la manta bajo los pies para que no entre aire frío.
- Tápate los hombros: súbete la manta hasta los hombros y crúzala por delante, en lugar de dejarla solo sobre las rodillas.
- En la cama, por encima: pon la manta de lana sobre el nórdico. Así el nórdico conserva su calor más tiempo.
- Una capa lisa debajo: si la lana te pica en la piel, ponte una camiseta de manga larga o deja la manta encima de las sábanas.
A eso se suman algunas costumbres que ayudan de todos modos con la calefacción: no tapes los radiadores con muebles ni cortinas, baja las persianas y corre las cortinas por la noche, mantén cerradas las puertas de las habitaciones más frías y ventila poco rato y a fondo, con la ventana abierta de par en par, en lugar de dejarla entreabierta durante horas.
¿Cuál de nuestras mantas abriga más?
En nuestra propia escala del 1 al 5, la manta de pura lana virgen es la que más abriga de la tienda. La de merino y la de cachemira y merino, con un 10% de cachemira, abrigan un punto menos, pero son más suaves.
| Material | Abrigo | Suavidad | Medidas y peso | Precio |
|---|---|---|---|---|
| Pura lana virgen: 100% lana de Nueva Zelanda | 5 de 5 | 3 de 5 | 130 × 170 cm, 890 g; 140 × 200 cm, 730 g | desde 57,90 € |
| Merino: 80% lana merino, 20% poliamida | 4 de 5 | 4 de 5 | 130 × 170 cm, 890 g; 140 × 200 cm, 730 g; 150 × 215 cm, 1450 g | desde 53,90 € |
| Cachemira y merino: 90% lana merino, 10% cachemira | 4 de 5 | 5 de 5 | 140 × 200 cm, 655 g | desde 84,90 € |
| Mezcla de algodón: 50% algodón, 30% poliéster, 20% acrílico | 3 de 5 | 4 de 5 | 140 × 200 cm, 940 g | desde 24,90 € |
La pura lana virgen es resistente y la que más calor retiene. Eso sí, su fibra es más gruesa y sobre la piel desnuda puede picar; por encima de la ropa o sobre el nórdico apenas molesta. La encontrarás en nuestras mantas de pura lana virgen.
La merino es la opción más versátil: más suave que la lana virgen, en tres medidas y unas 30 combinaciones de color. Para la cama va bien la grande, de doble cara, de 150 × 215 cm. Todos los modelos están en mantas de merino.
Por qué la lana virgen puede picar y la merino apenas lo explicamos en la lana pica. Todas nuestras mantas las tejemos en nuestra propia fábrica en Ucrania. El envío es gratuito a España peninsular y Baleares y suele tardar de 3 a 5 días laborables, y tienes 30 días para devolverla.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ahorra en calefacción una manta de lana?
La manta sola no ahorra nada. El ahorro llega cuando, gracias a ella, bajas la temperatura de la habitación: con cada grado menos, la calefacción gasta menos energía. Lo que eso supone en euros depende de tu casa, de tu calefacción y de tu tarifa.
¿Qué gasta menos, una manta eléctrica o una de lana?
La manta de lana no gasta electricidad; la eléctrica, sí, y cuánto lo indica el fabricante. Con cualquiera de las dos solo ahorras en calefacción si a cambio la bajas.
¿Qué manta de lana abriga más?
En nuestra tienda, la de pura lana virgen, con un 5 de 5 en nuestra escala, seguida de la de merino y la de cachemira y merino (10% cachemira, 90% lana merino), con un 4 de 5 cada una. Además, dos capas abrigan más que una.
¿Pica una manta de pura lana virgen?
Sobre la piel desnuda puede picar, porque su fibra es más gruesa que la merino. Por encima de la ropa o sobre el nórdico apenas molesta.



